Animales en Peligro de Extinción en México

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En México, el diez por ciento de todas las especies terrestres están en peligro de extinción. Los proyectos de conservación como los que ejecuta el Fondo de Ecología ayudan a proteger y restaurar hábitats en peligro de extinción. El país también alberga treinta especies de animales extintos o amenazados. Estas especies incluyen el ajolote, el jaguar, el lobo mexicano y el oso negro. Esto es lo que necesitas saber sobre estos animales y sus hábitats en México.

Ajolote

A pesar de su tamaño relativamente pequeño, el ajolote se encuentra en peligro de extinción en el estado mexicano de Hidalgo. La especie está amenazada por dos factores: incendios accidentales y enfermedades. La especie es un candidato principal para la extinción debido al reciente brote de una enfermedad desconcertante en su etapa larvaria. Ha estado matando ajolotes jóvenes en laboratorios y centros de almacenamiento. Pero los científicos esperan encontrar nuevas variantes genéticas que les permitan sobrevivir a estas amenazas. Esta nueva mutación podría provenir de la población silvestre amenazada en el lago Xochimilco. En cualquier caso, sería un revés importante para los estudios que han estado realizando sobre la regeneración.

Un estudio reciente encontró que la población de ajolotes ha disminuido rápidamente desde su primer conteo sólido en 1998. El estudio de 2015 de la población de ajolotes en México mostró una disminución de alrededor del 93 % en comparación con el conteo anterior. Aunque los científicos no están seguros del número exacto, se estima que en cada kilómetro cuadrado del estado mexicano viven 6,000 animales. Y si este número es correcto, el ajolote puede extinguirse antes de que finalice el siglo.

Jaguar

Si bien muchos mexicanos conocen las amenazas que enfrentan los jaguares, pocas personas saben cómo protegerlos. Los animales pueden ser atrapados y asesinados fácilmente por otros depredadores, incluidos los humanos, si no están protegidos. Una de esas formas es proteger a estos animales cercándolos en sus hábitats naturales. En México, esto se puede hacer a través de una cerca eléctrica, que funciona con energía solar. Este método puede ser eficaz sin dañar el medio ambiente y tiene un impacto mínimo en la vida humana.

La falta de conciencia y conocimiento público sobre las amenazas que enfrentan los jaguares ha hecho que los esfuerzos de conservación sean aún más importantes. Si bien la extinción de jaguares causada por humanos ha representado una amenaza durante siglos, los esfuerzos recientes para proteger a estos felinos han aumentado su número en México. Especialistas en vida silvestre aseguran que la caza furtiva de estos animales es una de las causas más comunes del declive de las poblaciones de jaguar. La amenaza para la salud de los jaguares no se limita a la actividad humana, sino también a las culturas prehispánicas. Como símbolo de poder y prestigio, los jaguares son venerados por los pueblos prehispánicos. Pero el problema se ve agravado por el crimen organizado y la expansión urbana. Estos delincuentes también venden partes del cuerpo del jaguar a los mercados asiáticos por su valor medicinal.

Lobo mexicano

Con el nuevo plan de supervivencia de las especies de lobos mexicanos, los lobos ya no serán vistos como animales de experimentación, sino como especies en peligro de extinción. Este cambio garantizará una mayor protección para estas asombrosas criaturas. El lobo mexicano fue catalogado como una especie amenazada en 1996 y ha experimentado un resurgimiento en los últimos años. El nuevo plan también exige agregar otra manada de lobos al territorio mexicano y permitirá que los lobos sean reintroducidos en la naturaleza.

Además de su plan de recuperación, los lobos se colocarán en recintos cercados, no en exhibición. Los lobos tienen miedo natural de las personas, por lo que necesitan el menor contacto humano posible. Los miembros del personal de WCC seguirán el protocolo para limitar el contacto humano con los lobos, lo que aumentará las posibilidades de supervivencia de los lobos. Pero no será fácil. El lobo mexicano se ha convertido en un símbolo del resurgimiento de México, por lo que es fundamental hacer todo lo posible por salvarlo.

Oso negro

Los osos negros están en peligro de extinción en México. La población allí ha disminuido en un 80 por ciento, en gran parte debido a la actividad humana. La década de 1990 trajo leyes mexicanas que declararon ilegal la matanza de osos negros. Uno de esos casos resultó en el arresto de un trabajador de la construcción que accidentalmente mató a un oso después de atraparlo en su sitio de trabajo. El oso había desarrollado un paro respiratorio debido al estrés y murió. Este caso llevó al gobierno a distribuir folletos advirtiendo a las personas que no dañaran a los osos.

Una osa de Durango, un estado del norte de México, había sobrevivido al clima árido cruzando el Río Grande, nadando y cruzando el desierto para llegar a las laderas boscosas de las montañas Chisos en el Parque Nacional Big Bend. Podría haber traído descendencia con ella o incluso haberse encontrado con un macho errante. Sin embargo, no está claro por qué regresaron los osos. Los investigadores creen que puede haber sido porque los osos habían sido asesinados por error y fueron capturados.

Manatí

La vaca marina de Steller es el miembro más pequeño de la familia de los cetáceos. Su tamaño es de aproximadamente 150 centímetros de largo y puede pesar hasta 50 kilogramos. Su hocico es más pequeño que sus cabezas, lo que les ayuda a flotar y comer algas marinas. En 1958, se descubrió que las vacas marinas estaban muy extendidas en los océanos, pero ahora solo se encuentran en México. Lamentablemente, su número está disminuyendo cada año.

En 2005, el gobierno mexicano prohibió la pesca comercial de la vaca marina y gastó treinta millones de dólares para educar y promover otros métodos de pesca. Se creó un equipo científico internacional para monitorear el estado de los mamíferos marinos y su hábitat. El gobierno pudo evitar la pesca con redes de enmalle, que es un método común de pesca comercial, y también pudo restringir el uso de redes de enmalle durante dos años. Mientras tanto, los pescadores mexicanos recibieron una compensación económica por sus pérdidas, que aumentaron a setenta y cuatro kilogramos en 2006.

Si bien los científicos no están seguros de la causa exacta de la desaparición de la vaca marina, parece probable que los humanos hayan sido un factor en su declive. Sin embargo, los científicos que llevaron a cabo el estudio creen que la vaca marina de Steller era capaz de dispersarse a larga distancia, lo que podría haber influido en la trayectoria demográfica de la especie. Como resultado, dicen que la disminución de la población de vacas marinas está relacionada con la sobreexplotación y la destrucción de su hábitat.

Tortuga boba

La dieta de una tortuga boba es relativamente simple y consiste principalmente en medusas, crustáceos y caracolas. Debido a que pasan gran parte de su vida en el agua, la tortuga boba es altamente migratoria. Por lo general, pasa alrededor del 85 por ciento de su tiempo bajo el agua, durmiendo principalmente en la superficie. Tienen un tamaño corporal enorme, lo que los hace resistentes a la mayoría de los ataques de depredadores.

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que las artes de pesca enredan a las tortugas bobas, pero las autoridades mexicanas han rechazado esta teoría, diciendo que hay muchas otras causas de la mortalidad de las tortugas bobas. Si bien el gobierno mexicano niega que la captura incidental y el enmallamiento sean los principales culpables, datos recientes sugieren que las artes de pesca contribuyen en gran medida a la mortalidad de las tortugas. Un memorándum técnico reciente de la NOAA emitido por el Servicio Nacional de Pesca Marina cita estos datos como evidencia.

Debido a las amenazas que representan los humanos, las tortugas bobas han emigrado a México para anidar. Sin embargo, también pasan varios años en otras playas donde se alimentan. Actualmente están amenazados en México y en otros lugares. Si los esfuerzos de conservación no mejoran, las tortugas bobas podrían extinguirse en dos siglos. Sin embargo, los científicos tienen la esperanza de que la situación mejore a medida que se realicen más estudios para proteger a la especie.

Guacamayo rojo

La deforestación es una de las principales amenazas para la guacamaya roja. Si bien esta especie no vive en México, está amenazada en la vecina América Central. La destrucción del hábitat, la tala ilegal y la expansión agrícola amenazan a las especies en su hábitat. Además de reducir los sitios de anidación, la deforestación también abre nuevas áreas para la caza furtiva y la destrucción del hábitat. Si bien esto puede parecer una amenaza pequeña, tiene un gran impacto en el hábitat de la especie.

A principios de este año, el gobierno mexicano lanzó un nuevo programa para educar a la población local sobre el proyecto de reintroducción de la guacamaya roja en el estado de Veracruz. Este programa tiene como objetivo involucrar a los residentes locales en el proyecto y establecerlos como socios en el proceso. La organización utilizó métodos indirectos para reunir un amplio apoyo social para el proyecto e infundir un sentimiento de orgullo por la conservación de la guacamaya roja. Se lanzaron programas de educación ambiental a nivel estatal y federal y se pusieron a disposición numerosos informes web.

La conservación de la guacamaya roja requiere una cuidadosa planificación. La diversidad genética reducida y la endogamia de la especie son las principales causas de su declive. Un mejor enfoque es desarrollar unidades de conservación especializadas para la especie. El uso de la genética para rescatar poblaciones de guacamayos podría ayudar a aumentar la diversidad genética y la resiliencia de la especie. También ayuda en la búsqueda de adaptaciones especializadas que podrían ayudar a la especie a sobrevivir.

Ocelote

Son muchas las razones por las que el ocelote se encuentra en peligro de extinción en México. Los humanos han devastado el 95 por ciento de su hábitat en los EE. UU. y los matorrales espinosos en el Valle del Río Grande están desapareciendo a un ritmo alarmante. Las actividades humanas en la frontera también amenazan a las poblaciones de ocelotes, incluido el tráfico de drogas y la inmigración, las acciones policiales y militares y la iluminación artificial.

La Sierra Madre en México representa un entorno ecológico muy diferente del hábitat nativo del ocelote en los Estados Unidos. También pueden incluir las islas del cielo del sureste de Arizona. Debido a que son nocturnos, son difíciles de detectar y con frecuencia se los confunde con gatos monteses. Además, la amenaza para la supervivencia de la especie está aumentando debido al muro fronterizo con México.

El ocelote está en peligro de extinción en México porque se ha visto obligado a cruzar el Río Grande y mezclarse con sus primos mexicanos. También se enfrentan a un desafío mortal que se extiende por kilómetros de carreteras, turbinas eólicas, campos abiertos y tuberías de gas natural. Además, el lado mexicano del Río Grande ha sido diezmado de su hábitat natural. Años de violencia y conflictos entre cárteles han obstaculizado la investigación sobre la población de ocelotes mexicanos al sur de la frontera.

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